El hecho de que existamos es una sorpresa perpetua, vivimos juntos en una realidad que obedece a la ley de “lo que ves es lo que hay” y por esto mismo el intervalo entre morir y ser traídos de vuelta, sea tal vez el gran enigma del ser humano. ¿Pero quiénes somos realmente? Uno de los últimos descubrimientos sobre nuestro ADN es que no es inalterable; es fluido y dinámico, interactúa constantemente.
A lo largo de la historia personal, todos hemos experimentado crisis de distinta índole. No es lo mismo una crisis producida por una larga cesantía, por la ruptura de una relación importante o la muerte de alguien muy querido. Sin embargo todas ellas tienen el elemento de desestabilizar nuestra vida cotidiana y de alguna manera enfrentar y conocer rincones de nuestra personalidad que tal vez estaban en silencio o bien que no conocíamos. Frente a la pregunta ¿Qué soy yo?, cabe detenerse en ¿dónde estamos? El ser humano es la única criatura que le da forma a su futuro de manera consiente, y la única que se cuenta historias y se convence a sí mismo que es verdad.
La paradoja de una realidad que a muchos los agobia y atomiza a tal punto, que la desconexión entre lo que somos y lo que hacemos es una contradicción que solo se tolera con un divorcio existente el cual vamos creando en nosotros. La realidad es que nuestro cerebro es el mismo desde los tres años, en términos de procesamiento de la información, es la mente la que aprende no el cerebro. Y lo concreto es que todo lo que ves ha sido procesado en tu cerebro, en la corteza visual que es completamente oscura.
Entonces la realidad es un constructo visual y una interpretación horadada e inacabada. Dicho de otra manera es construida por medio de un flujo continuo. De aquí el cuestionamiento de las formas de vida, su costumbre y creencias. La vida puede ser construida y explicada de múltiples formas, y la historia lo constata en diversas épocas.
A lo largo del libro Chopra nos entrega muchas definiciones de distintos ángulos de lo que es la metarealidad y el metahumano. Leamos algunas:
“La metarrealidad no se percibe por medio de los cinco sentidos, porque no tiene forma ni ubicación. Sin embargo es totalmente localizable y ofrece nuestros únicos medios para escapar de la realidad simulada”.
“El Metahumano tiene muchas implicaciones, pero una de las más fuertes es rechazar la noción de que los seres humanos somos mecanismos primordialmente”
“Esta apertura es lo que yo llamo metarrealidad, porque yace más allá de la mente y la materia; la metarealidad es donde el universo entero y todo lo que contiene, incluyendo toda la actividad mental, se encuentra en un estado embrionario.”
“La metarealidad es el lugar donde se almacena todo lo que ha sido y que sé ira pensando”
“La libertad es conciencia sin límites, la definición misma de metahumano”
La invitación a cambiar la experiencia de nuestro cuerpo la hace desde la integración a lo que somos, nuestro ser no habita en nuestro cuerpo si no es parte del. El cuerpo desaparece como concepto si lo comparamos con el arte, pues antes que Da Vinci pintara la Mona Lisa ya existía el concepto de arte. Por eso el ser humano es ilimitado, porque las definiciones son liberadas una y otra vez nos dice Chopra. El flujo de la inteligencia y la creatividad tiene mayor importancia en las moléculas, incluso algo tan complejo como el ADN humano. Así lo presenta en la revista Nautilus Ken Richardson en su artículo “Es el fin del gen como lo conocemos”.
Yo. Solo dos letras y sin embargo creemos que es algo grande sin deteneros en lo que alrededor de ellas se ha construido a lo largo de nuestra vida. Algunos en un gran movimiento escenográfico construyen su existencia en un escenario cargado de objetos e iluminaria que consideran “útiles” pero la realidad es que es para justificar su vida, sus creencias y su profunda falta de sentido. Este es el yo de la necesidad. Por otro lado tenemos el Yo de la plenitud, que es el estado opuesto porque sustenta que todo está en nosotros y que somos suficiente a nosotros mismos. Como decía uno de mis padres “a mayor crecimiento material, mayor crecimiento espiritual” una manera de comparar la existencia material con la justificación espiritual de porque debes ser adquirida.
El ego es construido desde la agenda y sus requerimientos, el yo no tiene agenda y el yo es plenitud que se logra con una conciencia superior. Realmente nos preguntamos si cierta materialidad con la que interactuamos nos aleja del yo. O bien somos consientes de nuestra autoría material en la depredación del planeta. Estas son preguntas que se agudizan con la lectura de este libro, al menos para mí.
Tenemos tantas posibilidades a explorar en nuestro interior. El potencial es infinito, nuestro dilema es actuar deliberadamente con este potencial. Este libro también me conecta con una columna que escribí en el invierno pasado titulada “no podemos salir, pero si podemos entrar” aludiendo a la oportunidad de conocernos y disfrutar nuestro Yo, solo con la (Y) y la (O). Para esto la educación nos trasciende y uno aprende aunque no quiera dice una máxima. Pero, ese todo que hemos pensado o pensaremos como define el autor, ¿Cómo llegamos a él? Donde habita nuestra nube, los millones de datos que se almacenan existen y viven en Virginia, la mayoría de ellos en kilómetros cuadrados que están en gigantescos procesadores, o sea no están en la nube como creemos. Entonces, ¿Dónde está nuestra experiencia, o lo que vamos a generar?
El año 2013 un grupo de mentes brillantes se reunieron para el proyecto “Hacking Creativity”, el meta análisis sobre la creatividad más grande realizado. La idea rectora era saber si la creatividad podía ser comprendida, todo sería posible. Se analizaron más de 30.000 artículos de investigación sobre la materia y se entrevistaron a cientos de expertos, desde bailarines de breakdance y artistas de circo, hasta poetas y estrellas de rock” se llegó el año 2016 a dos conclusiones; la primera es que la creatividad es esencial para resolver problemas complejos, tipo de problemas que enfrentamos en nuestro mundo acelerado y la Segunda es que tenemos muy poco éxito en entrenar a la gente para ser más creativa. Y hay una explicación bastante simple para ese fracaso. Intentamos enseñar una habilidad, pero lo que deberíamos es un estado mental. La exploración de lo que somos será más fértil si conocemos esta disposición mental.
Nuestra especie ha eludido todos los callejones sin salida, hace millones de años que seguimos evolucionando y creando posibilidades de movimientos, que son infinitas y constantes permitiendo adaptarnos como diría Darwin. Usemos un ejemplo que nos pone el autor, en la música hay más combinaciones de notas posibles que átomos en el universo, si jugamos Ajedrez ante las 400 posiciones posibles que existen después de cada jugador mueve una pieza, lo cual explota hasta 228.000 millones de posiciones posibles en cuatro movimientos. El mismo autor detalla más adelante las posibilidades de lo que se lama el “genio repentino”. El oso Hormiguero no ha tenido la misma suerte en esta evolución, ya que para sobrevivir debe consumir 30.000 hormigas al día, limitando su dieta en baja proteínas, por eso duerme 16 horas diarias. El Oso Panda, solo puede consumir hojas de bambú, ya que esta dotado de un extracto intestinal que lo tiene en un callejón sin salida. Este callejón sin salida nos es otra cosa que una invitación a ver la evolución invisible de nuestra conciencia mirando a nuestra especie con nuevos ojos.
Como siempre, los científicos se basan en evidencia física. Sin embargo, yo pienso que la verdadera historia yace en la expansión de la conciencia, que sucedió antes de que apareciera la evidencia física. Frente a esta tesis formulada por el autor, nos pregunta; ¿Qué fue necesario para inventar el primer arco y la primera flecha? La conciencia expandida nos dice. Para explicarnos esto utiliza la historia de Otzi, “el hombre de hilo” descubierto el año 1991 a 3000 metros de altura al costado de uno de los Alpes y que data de 3500 a. e. C. Entonces nuestra historia se explica por “El misterioso observador” que no es otro que nosotros mismos o una conciencia cósmica infinita. En mi opinión, creo en la fusión de ambas representada por Dios. Lo concreto como dice el autor es que desde el big ban todo se explica desde nosotros y la conciencia universal es dada por el Homo sapiens. Entonces la reflexión de la realidad virtual vuelve a despertar mi interés por querer restringirla en mi vida, ya que fracciona o más bien encapsula las posibilidades de conciencia. Chopra nos dice “Tu Smartphone nos es tu brazo”. El autor se apoya en la definición de ser humano entregada por Einstein, que nos dice:
“Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sus sentimientos como separados del resto, una especie de engaño óptico de su conciencia. Este engaño es un tipo de prisión para nosotros, que nos restringe a nuestros deseos personales y a tener afecto por las pocas personas más cercanas a nosotros. Nuestra tarea debe ser liberarnos a nosotros mismos de esta prisión”
Esta definición contrasta con uno de los padres de la inteligencia artificial, Marvin Minsky, que definió al ser humano como:
“Nada más que maquinas de carne que llevan una computadora en la cabeza”
A lo cual Chopra nos dice: “Mientras creamos en la realidad virtual, la meta realidad yacerá lejos de nuestro alcance. Todo debe ser hecho en nombre de la libertad, lo cual rescata la realidad y a nosotros mismos al mismo tiempo”
Metahumano es un libro de un autor experimentado con más de 70 libros traducidos a 43 idiomas. Este médico de la India, pionero en medicina alternativa nos invita a un viaje de conciencia, de buscar el mejor de los estados posibles para nuestra especie, la plenitud. Mi experiencia como lector fue fantástica, un abre puertas y ventanas una invitación a la calma, para encontrar la nada. Una lectura para guardar y volver de tanto en tanto la vida nos golpeé, más bien nosotros la golpeamos. No importa tu religión o si eres agnóstico, tampoco tu profesión y tu actividad. Lo único necesario para leer este libro es la disposición a la apertura, leerlo es un regalo.
Nicolás Fontaine
26 de febrero 2021
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