Para poner en contexto lo sucedido en la última década en el como se trabaja o bien se enfrenta el mundo laboral cabe mencionar algunos sucesos relevantes. El primero de ellos, el triunfo de las elecciones de Obama el año 2009 en Estados unidos. Primero por lo que anticipa en cambios culturales y futuros conflictos raciales que se viven hoy en día y lo segundo, porque fue el primer presidente de un país donde las redes sociales fueron protagónicas y autoras de su elección presidencial. La última década está marcada de catástrofes climáticas, conflictos raciales y enfrentamientos políticos y guerras, por nombrar algunos de estos: Terremoto en Haití y Chile 2010, el 2011 guerra en Libia y crisis en el cuerno de África. Kim Jong-un asciende al poder en Corea del Norte el 2012 y el mismo año se desata la guerra en Siria. El año 2013, el tifón en Filipinas, durante el 2014 el conflicto en Sudán del Sur y la epidemia de Ébola más grande de la historia (hasta ese entonces), el ascenso de ISIS ocurrió el 2014 y el 2015 la crisis migratoria en el mar Mediterráneo, El matrimonio entre personas del mismo sexo se legalizó en los Estados Unidos ese mismo año, además se bombardeó el hospital de MSF en Afganistán y la guerra en Yemen, el 2016 la violencia en Nigeria el terremoto en Ecuador y huracán en Haití además de la polemica elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, La Crisis humanitaria en Venezuela se destapó el año 2017, el mundo estuvo en llamas el 2018 sumado a la crisis climática y el brote de Ébola en República democrática del Congo, el año 2019 la migración en México. Y por el ultimo el 2020…….
De pronto el primero y más significativo de los cambios en el mundo laboral de este siglo XXI es la tiranía de la inmediatez. Si bien el año 2008 el iPhone irrumpe en el mercado y con esto comienza la democratización de las Apps, poniendo el centro del negocio los desarrolladores fue el 24 de febrero de 2009 cuando Jan Koum explosiona la industria de la comunicación con WhatsApp, no fue hasta el año 2014 cuando Facebook la compro. Actualmente cuenta con 2000 millones de usuarios activos. En el mundo laboral las cosas comenzaron a moverse rápidamente en esta última década, la digitalización se presentó como en algún minuto como una opción, Como dice Bierge Gili, Elisabet: “Ahora ya hemos entendido que la digitalización es una palanca de evolución o adaptación que no representa una opción, sino un bien necesario para sobrevivir y ofrecer al cliente lo que necesita”.
En el año 2010 la planificación era prospectiva, se consideraba que el futuro era lineal y el mercado consideraba que podía predecir, se establecía una estrategia forcasting en la mayoría de los escenarios. En la actualidad los desastres naturales y las crisis de salud y la actual pandemia nos enseñan o más bien nos recordaron que el futuro es múltiple, se puede elegir y la prospectiva es estratégica. Al comienzo de la década pasada, la estructura de relaciones de poder en el mundo laboral tenían más jerarquía y menos horizontalidad concentrando más que hoy el liderazgo. La multidimensionalidad existía en menor cantidad teniendo más verticalidad en la especialización. El futuro hace una década era mirado con mayor seguridad y los procesos creativos en las empresas se construían en mayor medida en cascadas desde las cúpulas de poder. Actualmente él ¿qué?, ¿para qué? y ¿por qué? se ha modificado a un círculo de co-construcción del futuro, de alguna manera los espacios de democratización en el mundo laboral comienzan a crecer, la libertad comienza a ser valorada, de la misma manera que se presenta como un bien frágil. Alberto Cañigueral en su libro “el trabajo ya no es lo que era” nos dice que en España el 46% de la población en edad de trabajar no tiene de un contrato tipo, señalando también que: “En los años ochenta y noventa las empresas empezaron a desarrollar estrategias para integrar la informática e internet. En la primera década del siglo XXI se implementaron estrategias para el entorno de los móviles. Ahora, en la segunda década, las empresas y organizaciones necesitan una estrategia centrada en la evolución de su fuerza laboral”. La digitalización ha incrementado las ventas el mundo, que duda cabe, pero ¿conocemos los costos de esto? veamos uno de ellos. Si avanzamos cada vez más veloz y el mundo genera cada vez más riqueza, ¿por qué trabajamos cada día más? o bien, como nos pregunta Ajay Agrawal, Jshua Gans y Avi Goldfarb en su documento “Como afectara la inteligencia artificial a los negocios: Lo que necesitan saber los líderes”: ¿los seres humanos estamos preparados para dejar que las máquinas realizan todo tipo de trabajo secuencial y no reflexivo? La gamificación entra fuerte en la educación, un concepto que solo era incipiente en la década pasada, los índices de lectura en el mundo son bajos. Solo treinta países superan un promedio de tres horas a la semana, esto incluye lecturas por trabajo y ocio en todos los formatos. ¿Sabremos qué hacer con nuestro tiempo, en el caso que la promesa se cumpla? en mi opinión las políticas educacionales están en jaque, si en algún minuto hace un par de década se pensó educar para el trabajo con los desafíos que este requería, hoy no sabemos realmente como será ese trabajo. El portal universia.net nos dice que el año 2040 el 40% o más de las profesiones existentes todavía no se han creado. ¿Estamos educando a nuestros hijos a que aprendan a aprender? me parece que no. La sicóloga Sheri Madigan en entrevista con diario El País de España nos señala lo desalentador que es el futuro de los niños que han abusado de pantalla en la primera infancia.
El año 2010 la gente corría a sus oficinas para contestar sus correos electrónicos y los más acomodados ya podían transportarlos en sus smartphones. El año 2015 ya existían más celulares que personas y en septiembre del 2017 el mundo ya contaba con 900 millones de usuarios con internet portátil. La inmediatez y la exigencia del big data comenzarían a dominar nuestra actividad, la tecnología de dispositivos de seguimiento personal como Wearable que el año 2013 en salud pasaría de los 21 millones a 9200 millones el año 2020 (Nield.2014) tampoco teníamos de forma masiva el GPS, hoy estos son pieza fundamental en negocios de plataformas asociados a los traslados y repartos de mercadería. Los trabajadores que nfrentan sus Apps diariamente y ya manifiestan enfermedades nuevas asociadas a cuadros de estrés, insatisfacción y otras (Phoebe V. Moore), podemos ver como el capital humano ha cobrado un giro importante, no solo en las profesiones que se contrataban en los años 2010 y que ya no tienen la misma importancia, si no en las competencias y perfiles buscado hoy en día La hiper especialización y departamentalización lanzada después de la segunda guerra mundial, tan añorada en los años 80 y 90 comienza a derrumbarse a principios del siglo XXI, la obsolescencia de los conocimientos técnicos dan paso primero a un creciente mercado de la educación continua y segundo a una valoración de las mal llamadas competencias blandas. El informe de la consultora Merce, realizado el año 2020 nos entrega datos reveladores: la cultura organizacional la flexibilidad y el conocimiento en el uso de tecnologías aparecen como el centro de las pretenciones de búsqueda en los tomadores de decisión en las organizaciones. Pues, la mayor preocupación es que la mitad de los ejecutivos de RR. HH creen estar preocupados para ofrecer una experiencia buena a los trabajadores, sin embargo solo el 4% considera que lo está logrando, además el 77% de los altos ejecutivos considera que los trabajadores gig e independientes los remplazara.
El año 2010 era una película de futuro pensar que algunas organizaciones tendrían análisis de recursos humanos por medio de filmaciones y análisis de gestualidad con el fin de dar respuesta a las señales comunicativas de sus trabajadores. Hoy existe un producto fabricado por HireVue, empresa que funciona en más de seiscientas compañías en el mundo. La gestión del capital humano comienza a tener métricas faciales determinadas por algoritmos. Las llamadas metas por desempeño ya cuestionadas a principios del milenio comienzan a ser remplazadas por las metas por competencias o la fusión de estas. Tampoco podemos olvidar como la diversidad y la inclusión comienza a tomar la agenda de las empresas, se entiende que mientras más se incorporen estos conceptos más felices son trabajadores, más tolerantes y más rentable es la empresa. Ya el año 2004 Cuando Google sale a la bolsa y comienza a ser famoso su sistema de trabajo 80/20 el mundo comienza a mirar que otra forma es posible de trabajar, aún queda pendiente la respuesta del gigante frente a las acusaciones de Netflix en su documental estrenado el 2020, el mismo Netflix va más allá con esta medida de libertad laboral, integrando un proyecto donde los trabajadores no tienen vacaciones ni horario y sus honorarios son definidos entre todo el equipo. La idea de la responsabilidad a ultranza con las libertades máximas para decidir cuando descansar y cuanto pueden ser mis honorarios. Imaginar los niveles de competencia internos y difuminación de la vida privada en el trabajo podrán ser peligrosos hasta el punto de no tener más vida que el trabajo. Nada de esto existía el año 2010. Tampoco era tan masiva la automatización en las industrias. Hoy la automatización se ha perfeccionado gracias a las máquinas capaces de desarrollar una conducta autónoma de «pensar». Por tanto, la introducción de la IA en la automatización revela que, en determinados casos, no solo se puede prescindir de las extremidades de los trabajadores, sino también de su cerebro. Tal y como indica un informe de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo sobre el futuro del trabajo con relación a los robots, aunque estos se concibieron en un principio para desempeñar tareas sencillas, cada vez se les añaden más funciones de IA y están «construidos para pensar, usando IA» (Kaivo-oja, 2015). Los Chatbots no tenían tanta penetración como hoy y menos se analizaba sus riesgos para la salud y la seguridad en los entornos de interacción entre humanos y cobots (TNO, 2018, pp. 18-19): los cuales son diagnosticados hoy como a. Riesgos de colisión entre robots y humanos, cuando el aprendizaje automático da lugar a un comportamiento imprevisto del robot b. Riesgos de seguridad, cuando los vínculos de internet de los robots afectan a la integridad del programa de software y provocan fallos en la seguridad c. Riesgos medioambientales, cuando la degradación de los sensores y las acciones humanas inesperadas en entornos no estructurados pueden derivar en riesgos medioambientales.
Los micro trabajos no eran tan abundantes al comienzo de la década pasada, el trabajo online tampoco era una actividad masiva. A principios del 2020 el mundo se cerró y en meos de quince días nos confinamos y trabajamos con lo que teníamos, el escenario en el cual enfrentamos esta situación tenía un antecedente, las mujeres preferían trabajar en casa más que los hombres (Rani y Furrer 2017. p.14) como relata Phoebe V. Moore en “EL TRABAJO EN LA ERA DE LOS DATOS”
“los países africanos, el 32% de las trabajadoras tiene hijos pequeños, y en Latinoamérica el 42%. Esto supone una doble carga para la mujer que «pasa alrededor de 25,8 horas a la semana trabajando en plataformas, 20 de las cuales son remuneradas y 5,8 no» (ibíd.,p. 13). El estudio muestra que el 51% de las mujeres que desempeñan este tipo de oficios trabaja de noche (entre las 22.00 h y las 05.00 h) y por la tarde (el 76% trabaja entre las 18.00 h y las 22.00 h), que son «horas de trabajo asociales» y entran dentro de las categorías de riesgo potencial de violencia y acoso, según la OIT (OIT, 2016, p. 40). Raniy Furrer (2017, p. 14) afirman además que la externalización global del trabajo a través de plataformas ha generado una «economía de 24 horas […] que erosiona las fronteras establecidas entre el hogar y el trabajo [y además] hace que las mujeres tengan que soportar una doble carga, pues las responsabilidades del hogar están distribuidas desigualmente entre sexos». Trabajar desde casa es ya de por sí un factor de riesgo para las mujeres, que pueden ser víctimas de violencia doméstica y que además carecen de la protección legal de la que gozarían en una oficina. De hecho, «la violencia y el acoso pueden producirse […] a través de la tecnología que borra las fronteras que separan los espacios laborales, los espacios “domésticos” y los lugares públicos» (OIT, 2017, p. 97).”
El mindset nos ha cambiado de una manera paulatinamente estrepitosa, ¿cuáles son los límites de la inteligencia artificial? esta por verse. Los algoritmos son modelos de juguetes como dice O`Nell. La velocidad ocurrida en la última década no nos permite mirar hacia atrás y lo ocurrido, más bien asoma como algo difuso de ayer o de hace un siglo, como si el tiempo fuera lo mismo como si no lo perdiéramos o lo estropeáramos. La inmediatez consume pasado presente y futuro fusionándolos como un todo en un agujero negro. Que haremos cuando dos automóviles manejados con algoritmo colisionen en la carretera, como programaremos a quien salvar, al que lleva cinco pasajeros en el interior o al que lleva tres. ¿qué ha sido de la economía del bien común? nos dice Jean Tirole. Alguien financiará el renacer de un neandertal en el cuerpo de una mujer, recuperar una especie para estudios o para qué realicé nuestras actividades domésticas. Hasta donde llega nuestra pretensión de superioridad. Algún líder serio pensará que con la vacuna del covid daremos por superado la pandemia.
El mundo requiere entrar a la UTI, nuestras nuevas generaciones, las menos formadas ya no sueñan, entre las pantallas y la exterminación de los recursos naturales se preguntan ¿para qué, si esto terminara luego? Los gobiernos intentan implementar sus posturas por sobre la de sus opositores de su gobierno y Estados Unidos ya no puede abanicarse como la gran democracia del mundo. Mindset, el mundo grita buscando ayuda para realizar modificaciones estructurales. Solo diez años han pasado desde el 2010 y la innovación debe asumir que la humanidad desde su origen nunca fue innovadora, que la revolución apresurada de cambiar por necesidad solo comenzó su actividad en la década de los cincuenta con la introducción del computador. El mindset debe detenerse y contemplar lo que ocurre, y luego de eso, solo de eso, tomar conciencia de donde estamos.
“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, era la era de la sabiduría, era la era de la necesidad, era la época de la creencia, era la época de la incredulidad, era la temporada de la luz, era el tiempo de la oscuridad, era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación, teníamos todo al frente nuestro, no teníamos nada por delante, íbamos todos directo al cielo, íbamos todos directamente hacia el otro lado”.
Charles Dickens
Historia de dos ciudades.
Nicolás Fontaine
25 de Enero
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